Evitar rivalidades entre hermanos

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“Ella empezó!”, “Él me pegó primero”, “¿Por que yo no?”, estas son afirmaciones y exclamaciones que pueden ser moneda corriente para quienes tienen dos o más hijos. La rivalidad entre hermanos es histórica, principalmente cuando se trata de dos. imagesY casualmente esta es la temática de este sábado: las rivalidades.

Los expertos aseguran que las peleas entre hermanos afectan la autoestima y autonomía de los chicos, alteran la armonía familiar e influyen en la forma en que elegirán a sus amistades en el futuro. Incluso la manera en que los adultos lidian con sus problemas puede ser reflejo de los conflictos que tuvieron con sus hermanos en la infancia.

No es fácil inculcar el cariño y la importancia de valores como compartir y cooperar con los demás cuando hay que lidiar también con sentimientos como los celos, la ira y la agresividad. Si quiere lograr el equilibrio, les traemos algunos consejos:

A menudo los adultos intervienen en un conflicto justo cuando estalla la violencia, “por lo que rara vez pueden determinar qué provocó la pelea”, dice la orientadora y escritora Elizabeth Crary, quien vive en Seattle. El niño que arma un alboroto mediante un acto hostil, como pegar, tal vez solo esté respondiendo a las continuas provocaciones de su hermano. “Si sus padres comprendieran lo que realmente sucede, podrían ayudar a ambos niños”, explica

Observar a nuestros hijos nos brinda muchas oportunidades de alentar el comportamiento que consideramos positivo, por ejemplo, elogiarlos cuando le prestan sus juguetes a uno de sus hermanos.

Es aconsejable esperar a que se calmen luego de una riña y recién ahí enseñarles a manejar las situaciones y a controlar la respiración. Una vez hecho eso, lo ideal es es hacer que los niños identifiquen y expresen sus emociones, para poder entender el punto de vista del otro. Por ejemplo, si uno de ellos está enojado porque su hermana no le presta sus cosas o porque usted le dedica mucho tiempo a su bebé, hágale ver que entiende su estado de ánimo. Cuando los chicos saben que sus sentimientos son tomados en cuenta, tienden a mostrar mayor empatía hacia los demás.

Imponer pautas para mantener la armonía no les resulta fácil. Exige tiempo y paciencia, pero las reglas reducen las peleas. “Los niños aprecian que se les señalen reglas y límites, porque saben que es la única manera de resolver los conflictos”, dice Hildy Ross, psicóloga de la Universidad de Waterloo, Ontari, quien ha descubierto que los padres no respetan ni la mitad de las reglas que ellos mismos imponen. Si quiere eliminar roces, determine con claridad el tiempo que a cada chico le corresponde ver la televisión o jugar en la computadora, por ejemplo.

Permita que los niños encuentren por sí mismos la solución a sus conflictos. Cuando surja una pelea, trate de determinar qué la motivó. Luego, pídale a cada niño que repita el punto de vista del otro, para fomentar la comprensión entre ellos. Al final, ellos pueden aportar ideas para tratar de llegar a una solución.

Los juegos en familia son una gran oportunidad para que los padres inculquen la cooperación en sus hijos. Organice juegos donde cada niño elija representar un personaje, como un policía o un bombero.

Los chicos buscan de manera natural la cercanía y el amor de la familia. Cuando conocen el valor de la cooperación, esta cualidad se extiende a otros aspectos de su vida y les atrae la amistad de otros chicos. “Enseñar a nuestros hijos a expresar sus sentimientos, a transigir y a divertirse con sus hermanos es un regalo para toda la vida”, concluye Volling.

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